La vida y la muerte están constantemente entrelazadas.
Desde que llegamos hasta que nos marchamos.
Mientras soñamos que somos felices y despertamos en medio de la realidad.
La sangre sigue siendo bombeada dentro nuestro, las células nacen, maduran y mueren, constantemente.
Sin prisa, sin pausa, sin solución.
Aún a pesar de todo el dolor, de toda la muerte que pueda llenar los ojos y el corazón es indudable la suerte que poseemos cuando tenemos -¿Hasta cuándo? nadie sabe...-un día más, unas horas para compartir con las personas importantes.
Personas que saben escuchar, que padecen con nuestro sufrimiento, se alegran con nuestros éxitos, nos quieren a pesar de nuestra estupidez y mediocridad, nos escuchan aunque nos repitamos, dieron su esfuerzo por nuestro crecimiento, su tiempo por velarnos, su libertad por nuestra compañía.
Aunque creo en el individuo por encima de la sociedad y del grupo reconozco que por más autosuficiente que se pueda llegar a ser es indudable que los demás nos enriquecen, nos muestran caminos no transitados y pueden dar a veces con respuestas nuevas a viejas preguntas.
A todas las personas importantes que están cerca cuando se las necesita.
Ellas ya saben de quién hablo.
Tal vez haya perdido algo de optimismo y de suerte por el camino, pero sin duda sigo teniendo un gran arsenal de amig@s. Gracias.
No creo que hayas perdido el optimismo, si acaso te noto más "realista", pero los sueños de aquella niña rubia de pelo rizado siguen estando ahí, en algún lugar dentro de ti, a buen recaudo.
ResponderSuprimirA veces un sueño puede ser también una pesadilla...
ResponderSuprimirEl realismo es necesario, pero prefería la inocencia y la imaginación de la niñez, aunque no se puede detener la metamorfosis de una persona, ni siquiera la propia.
Gracias por estar ahí.
Que decir cuando tu lo has expresado tan bien? Lo más importante de tener amigos, no es que nos acompañen o que nos escuchen, si no todo lo que aprendemos de ellos constantemente.
ResponderSuprimirOtra velada genial, como siempre
Que queden muchas, que sean buenas y que brille el sol en vuestras ventanas -como dice Ismael Serrano
ResponderSuprimir