domingo 22 de mayo de 2011

On the road again

De nuevo presiento que se avecinan nuevos cambios, pero desconozco cuál va a ser su signo y tampoco sé si me harán feliz o me volverán desgraciada.
Al fin y al cabo la vida es del color del cristal con que se mira.
Existen personas que poseyéndolo todo apenas quieren nada y otras que apenas tienen para seguir adelante y se unen fuerte para resistir el vendaval.
Qué pena tanto y tan mal repartido. Pan para quien no tiene dientes. Dinero para los malditos.
Y qué compraría yo si lo tuviera.
Pues nada. Porque no puedo hacer que regresen las personas que quiero y son lo que más necesito y desde luego lo que más echo de menos.
Todos los coches, todas las casas, todos los vestidos y todas las celebraciones me parecen bolsas de basura negras. No me sirven para nada. Todos esos imbéciles presumiendo.
Por más que pasa el tiempo no hay manera humana de resarcir este vacío terrible y profundo que se ha instaurado, así que la publicidad es mentira, como las películas. Como la religión. Como la pena y la culpa. Todo es mentira. A nadie le importa, salvo a uno mismo.
Nada es lo mismo cuando ya nada es igual.
Pero no estoy pensando en lanzarme por la ventana ni gritar ni abandonar.
Es sólo que te levantas y te das cuenta de que ya no tienes tiempo para perder.
Te das cuenta de que el juego no lo es porque los días se marchan irremediablemente, y corres, corres tras de ellos pero son siempre más rápidos.
Así que de nuevo en la carretera. Batas blancas que me esperan y bisturís que acechan casados con agujas.
Tanto andar para no llegar a ningún lado. Otra vez como en el pasado. Qué sentido del humor tiene todo esto.
Duele la cabeza, a lo mejor es de la certeza, a lo mejor es sólo cansancio y falta de sueño.
Algún día ninguno estaremos y tampoco sucederá nada por eso.
Mientras tanto hay que revisar el motor, para ver si responderá esta vez y prepararse, la carretera está delante y por ahora no tengo idea de a dónde me llevará.
No sirve de nada llorar, ni tener miedo ni huir, porque en el fondo no hay más alternativa que seguir.


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